La verdadera historia del Bando de la Huerta: ni te imaginas cómo empezó todo esto

Pero no te adelanto más, que la historia del Bando de la Huerta tiene su aquel.

Ilustración del Bando de la Huerta mostrando la historia del Bando de la Huerta, su origen en 1851 y una pareja con trajes tradicionales huertanos en un entorno festivo.
Representación festiva de la ➡️ historia del Bando de la Huerta, mostrando el ➡️ origen del Bando de la Huerta en 1851 con una pareja vestida con trajes tradicionales huertanos en Murcia.

El origen del Bando de la Huerta: una broma de las de antes

➡️ La historia del Bando de la Huerta comienza de una manera que a muchos sorprenderá.

Para conocer el verdadero origen del Bando de la Huerta tenemos que remontarnos muy atrás.

Ponte en situación: Murcia, año 1851. Un grupo de jóvenes ricos, muchos de ellos estudiantes que habían vuelto de Madrid, se juntaban en una rebotica del barrio de San Antolín.

Estaban aburridos, como suele pasar, y se les ocurrió una idea que a ellos les parecía graciosísima: disfrazarse de huertanos. Pero no para honrarlos, sino para reírse de ellos.

Para imitar su forma de andar, de hablar ese panocho tan nuestro que ellos veían como algo atrasado, de exagerar sus costumbres.

Ese fue el auténtico origen del Bando de la Huerta: una mascarada sin más pretensión que la de cachondearse de los pobres.

El primer desfile salió desde la plaza de toros de San Agustín. Iban dos «majos» a caballo, un caballo adornado con palmas y hortalizas, y un montón de chavales vestidos con los trajes típicos, pero llevados al límite de la caricatura.

Le llamaron Bando porque iban leyendo por la calle unos bandos en verso, escritos en habla murciana, donde contaban cosas de la huerta de manera satírica. Vamos, lo que viene siendo una cuchufleta de las de antes.

Esta curiosa historia del Bando de la Huerta arrancó con una broma, pero con el tiempo se transformaría en algo mucho más grande.

Todo empezó en 1851, aunque parezca mentira

Porque sí, aunque cueste creerlo, el Bando de la Huerta 1851 es el año que los expertos señalan como el del nacimiento de esta fiesta. Y mira que ha llovido desde entonces.

Lo que mucha gente no sabe es que el Bando ha desaparecido y vuelto a aparecer más veces de las que puedes imaginar. Los que saben de esto distinguen cinco etapas bien distintas, con años y años en los que no se celebraba nada.

La primera época fue del 51 al 65, pero se fue apagando poco a poco hasta que desapareció del todo. Luego hubo un intento de resucitarlo en 1876, pero justo tres años después vino la riada de Santa Teresa, la de 1879, que arrasó la huerta y se llevó por delante a cientos de personas.

Imagínate, con aquella desgracia, ¿quién iba a ponerse a hacer fiesta? El Bando se olvidó durante veinte años largos.

A finales del siglo XIX hubo otro intento, pero al menos de aquello quedó una cosa buena: la Batalla de las Flores, que todavía conservamos.

La época dorada llegó a principios del 900, entre 1900 y 1936. El desfile se había hecho tan famoso que venía gente de Cieza, de Lorca, de Cartagena para verlo.

Fue entonces cuando el Bando y el Entierro de la Sardina se separaron definitivamente, porque antes iban unidos. Tanto se extendió la fiesta que otros pueblos empezaron a copiarla.

Luego vino la Guerra Civil, y claro, entre el 37 y el 38 no hubo nada que celebrar. Pero en cuanto acabó la guerra, en 1939, el Bando resucitó otra vez, aunque lo pasaron a septiembre y por la tarde.

No fue hasta 1943 cuando lo pusieron en el Lunes de Pascua, que más adelante se cambió al martes de Pascua, que es cuando lo celebramos hoy.

Como ves, la historia del Bando de la Huerta está llena de altibajos, pero siempre volvía a renacer.

📺 Para entenderlo mejor: un documental sobre los orígenes

Antes de seguir, quiero que veas este breve documental. Porque una cosa es leerlo y otra muy distinta ver con tus propios ojos de dónde venimos.

En estas imágenes se explica de manera clara y amena ese origen del Bando de la Huerta que tanto me ha costado contar. Verás cómo aquella broma de 1851 fue cogiendo forma con los años, cómo sobrevivió a riadas y guerras, y cómo acabó convirtiéndose en lo que es hoy.

Porque la historia está muy bien, pero cuando la ves en movimiento, te entra por los ojos y se te queda dentro. Dale al play y después seguimos, que aún me queda lo mejor.


El momento en que todo cambió

➡️ Este capítulo de la historia del Bando de la Huerta es, para mí, el más emocionante.

El año clave es 1967. Ahí la fiesta dio un giro de los que cambian la historia.

Un señor llamado Francisco Galera del Cerro tuvo la idea de crear las juntas locales de pedanías, que con el tiempo se convirtieron en las peñas huertanas. Y entre finales del 74 y principios del 75 nació la Federación de Peñas Huertanas, que es la que lo organiza todo hoy en día.

¿Y qué pasó? Pues que la gente, en lugar de seguir viendo el Bando como una broma, empezó a apropiarse de él.

Los propios huertanos, los de verdad, los que habían sido el blanco de la burla, decidieron darle la vuelta a la tortilla. Ya no era reírse de la huerta, sino honrarla.

Y así es como lo conocemos ahora: un día para sentirnos orgullosos de nuestras raíces, de nuestros abuelos que se dejaron la espalda en el campo, de nuestra forma de ser.

➡️ Ese feo origen del Bando de la Huerta quedó atrás para siempre. Hoy nadie se acuerda de aquel origen del Bando de la Huerta tan feo. El Bando es nuestro, y punto.

🎞️ Así se vivía el Bando en 1973: un tesoro en blanco y negro

Y hablando de cuando el Bando ya era nuestro, mira este vídeo. Es del año 1973. Mi abuelo tenía entonces mi edad, y probablemente anduviera por ahí con sus zaragüelles puestos.

Fíjate en las carrozas, en las reinas de la huerta con sus coronas de azahar, en la forma de bailar. No hay color, no hay móviles, no hay postureo. Solo ganas de honrar a la tierra.

Esto es lo que yo vivía de niño mirando a mi padre, y lo que él vivió mirando al suyo. Guarda este vídeo como lo que es: un documento de cuando la fiesta ya latía con el corazón de la huerta, no con la burla de unos pocos.

Las reinas que salen aquí ya serán abuelas, pero su sonrisa es la misma que verás este martes en la calle.


Esto no es solo un desfile

Porque mira, el Bando no es solo ver pasar las carrozas y las cuadrillas. Es mucho más.

Es elegir a la Reina de la Huerta y ponerle la Corona de Azahar. Es el Bando de los niños, que me parece una de las cosas más bonitas.

Es la Misa Huertana delante de la Virgen de la Fuensanta, que se te pone la carne de gallina aunque no seas muy de iglesia.

➡️ Si te interesa conocer más sobre nuestras tradiciones religiosas, no te pierdas esta guía completa de la Semana Santa en Murcia, donde te cuento las procesiones, los pasos de Salzillo y las anécdotas más auténticas.

Y luego están las barracas. Las peñas, con nombres que son poemas ellos solos —»El Zaragüel», «La Esparteña», «El Tablacho»— se instalan en plazas y jardines y se pasan el día cocinando.

Michirones, zarangollo, morcillas, y los paparajotes, que no pueden faltar. La gente va de una barraca a otra, se toma algo, se encuentra con los amigos, y aunque no te quepa ni un alfiler, todo el mundo está de buen humor.

En 1972 incluso nació en Los Alcázares la Semana de la Huerta, que es una romería de los huertanos que bajan a la playa, como hacían antiguamente.

🍻 Lo que piensa la juventud: el Bando como desfase y diversión

Ahora toca ser honestos. No todo en el Bando es tradición y sentimiento. También está la parte más callejera, la de los jóvenes que salen a disfrutar a su manera.

Este vídeo es de 2014 y retrata sin filtros lo que muchos piensan: botellones, risas, ligar y pasarlo bien. Y ojo, que yo no lo critico.

Cada edad tiene su forma de vivir la fiesta. Cuando tenía veinte años, yo también salía con mis amigos a beber y a reírme sin pensar mucho en los abuelos de la huerta.

Con los años, uno va cambiando. Pero el Bando es de todos: del que se emociona con la Misa Huertana y del que solo quiere echar unos tragos con los colegas.

Míralo, ríete si quieres, pero no juzgues. Porque al final, todos estamos en la misma calle.


Y ahora te cuento por qué esto va de corazón, no de posturas

Mira, yo esto lo vivo de una manera muy personal. Y después de contarte toda esta historia del Bando de la Huerta, te voy a hablar en serio un momento, que para eso soy de aquí.

Yo soy murciano de pura cepa. Tengo 43 primaveras y he visto pasar muchos Bandos.

Desde que era un crío, me acuerdo de ver a mi padre poniéndose los zaragüelles y de pensar que de mayor quería hacer lo mismo. Y aquí estoy.

Cada año, cuando llega el martes de Pascua, me visto de huertano y siento algo difícil de explicar. No es ponerse un disfraz. Es vestirse de quién eres.

Es como reconciliarte con tu abuelo, con la tierra que te vio nacer, con el sol que te ha achicharrado toda la vida. Suena cursi, pero es así.

Pero lo mejor de todo es que no lo hago solo.

Mi mujer es colombiana. Llegó a España, llegó a Murcia, y no sé muy bien qué fue lo que le pasó por la cabeza, pero la tierra le entró por los pies.

Se enamoró de esto. De las procesiones, de las fiestas, de la comida, del calor que hace hasta en diciembre.

Y cuando se pone el refajo, el mandil y se ata el pañuelo a la cabeza, te digo una cosa: no hay quien la distinga de una huertana de toda la vida.

Ella es, como me gusta decir, una murcianica adoptada por España. Y lo lleva con un orgullo que a veces envidio.

Este año, sin embargo, las cosas no están siendo fáciles. A mi mujer le hicieron hace poco una artrodesis en la columna.

Es una operación gorda, de esas que te dejan noqueado semanas y semanas. Y la recuperación está siendo más lenta de lo que ella quisiera. Está un poco desanimada, y te voy a ser sincero, eso a mí me parte el alma.

Porque ella sabe que se acerca el martes de Pascua. Sabe que este año no va a poder estar horas y horas de pie en la barraca.

No va a poder bailar al son del pandero, ni recorrer el centro de Murcia con la cuadrilla. Y eso le duele, no solo en la espalda, sino en el alma.

Pero hay algo que ella tiene, y que no se lo quita ni el dolor ni la operación ni nada: las ganas.

Y yo la conozco. Sé que aunque tenga que ir sentada en una silla, con una almohada en el respaldo y el cuerpo pidiéndole que pare, ella va a estar ahí.

Con su pañuelo anudado a la cabeza. Con su refajo, aunque le apriete un poco. Con esa sonrisa que a veces se le pone un poco torcida porque le duele, pero que es sincera.

Porque el Bando, al final, no es de los que más aguantan. El Bando es de los que lo llevan dentro.

Y mi mujer, aunque haya nacido a miles de kilómetros de aquí, lo lleva dentro. Más que muchos que han nacido en la misma catedral.

🌸 El Bando de hoy: la reina, las carrozas y el orgullo que no se negocia

Y para terminar este repaso en imágenes, quiero que veas el Bando del año pasado. Fíjate bien en las reinas de la huerta, en cómo saludan desde las carrozas, en cómo la gente aplaude y vitorea.

Porque esto no tiene nada que ver con aquella broma de 1851. Esto es otra cosa. Esto es la fiesta que hemos construido entre todos: los de antes, los de ahora, los que nacieron aquí y los que llegaron después.

Mira los trajes, los colores, las flores, las sonrisas. Y mientras lo ves, piensa en mi mujer, que este año irá más lenta pero con la misma corona en el corazón.

Porque vestirse de huertano no es cuestión de fuerza. Es cuestión de corazón.


Así que ya conoces la verdadera historia del Bando de la Huerta

El Bando de la Huerta empezó siendo una broma de mal gusto, una burla de unos pijos a los campesinos. Ese fue el origen del Bando de la Huerta, por extraño que parezca.

Y mira lo que ha pasado con el tiempo, desde aquel lejano Bando de la Huerta 1851 hasta hoy. Ahora es nuestra fiesta.

La de todos. La de los que nacimos aquí y la de los que llegaron después y decidieron quedarse.

➡️ Si quieres seguir leyendo sobre nuestras tradiciones y forma de hablar, te recomiendo este artículo sobre 10 expresiones murcianas que no entenderán en Cali. Porque el panocho es nuestro, y hay que presumir de él.

➡️ Y hablando de celebrar: el Bando de la Huerta cumple 175 años en 2026. Para conocer todos los actos y novedades de esta edición tan especial, no te pierdas la cobertura completa en Murcia Actualidad, donde explican cómo la ciudad se convierte en el gran escenario de las Fiestas de Primavera.

Yo este año me voy a poner mis zaragüelles, mi montera y mis esparteñas. Voy a salir a la calle. Y al lado mío va a estar ella.

Más lenta que otros años, pero con la cabeza bien alta. Con el orgullo de quien eligió esta tierra y esta tierra la eligió a ella.

Porque vestirse de huertano no es cuestión de fuerza. Es cuestión de corazón. Y el de mi mujer, aunque esté en recuperación, late al ritmo de la huerta.

Y eso, te lo aseguro, no se opera con nada.



Preguntas frecuentes sobre palabras del artículo

Para que no te quedes con ninguna duda, aquí te explico las palabras y expresiones que han salido en esta historia del Bando de la Huerta. Por si acaso no eres de Murcia, eres más joven y alguna no la habías oído, o simplemente te entró la curiosidad.

¿Qué es una artrodesis?

Es una operación quirúrgica en la que fusionan dos o más vertebras de la columna para que dejen de moverse y así quitar el dolor. Es una cirugía mayor, de las que te dejan noqueado semanas. De ahí que mi mujer tenga una recuperación tan larga y complicada.

¿Qué son las barracas del Bando?

No, no tienen nada que ver con las barracas valencianas. En el Bando de la Huerta, las barracas son casetas o tenderetes que montan las peñas en plazas y jardines. Allí se cocina, se come, se bebe y se pasa la fiesta. Básicamente, el centro de operaciones de cada grupo.

¿Por qué se llama «Bando» esta fiesta?

El nombre viene de los bandos en verso que se leían antiguamente por las calles. Iban escritos en habla murciana y contaban cosas de la huerta de manera satírica. Al principio era una burla, pero hoy esos bandos se siguen leyendo con orgullo.

¿Qué es la Corona de Azahar?

Es el galardón que recibe la Reina de la Huerta. Está hecha con flores de azahar, que son las del naranjo. Es un símbolo muy nuestro porque en la huerta ha habido naranjos desde siempre. Huele a Murcia pura.

¿Qué es una cuadrilla huertana?

Es simplemente un grupo de amigos o familiares que se visten de huertanos y van juntos durante el Bando. Unos salen en el desfile oficial, otros solo van de barraca en barraca. Pero todos son una cuadrilla.

¿Qué relación tiene el Bando con el Entierro de la Sardina?

Antiguamente iban unidos, pero con el tiempo se separaron y cada fiesta fue por su lado. El Bando de la Huerta se celebra el martes de Pascua. El Entierro de la Sardina, en cambio, es el sábado de las Fiestas de Primavera, que es el sábado siguiente a la Semana Santa. O sea, primero es el Bando y luego, unos días después, el Entierro. No al reves. Y ojo, que los dos son fiestas mayúsculas, pero cada una en su momento.

¿Qué son las esparteñas?

Son un zapato tradicional hecho de esparto, una planta muy común en el campo murciano. Las calzaban los huertanos para trabajar en la tierra porque son frescas y resistentes. Hoy las seguimos usando en el Bando como parte del traje auténtico.

¿Qué es la Federación de Peñas Huertanas?

Es la organización que coordina y gestiona el Bando de la Huerta hoy en día. Se fundó entre 1974 y 1975 y agrupa a todas las peñas de las diferentes pedanías y barrios de Murcia. Sin ellos, esto no funcionaría.

¿Quién es un huertano o una huertana?

En origen, la persona que vive o trabaja en la huerta, ese cinturón de regadío que rodea Murcia. Pero en el Bando, todo el que se viste con el traje tradicional se considera «huertano» ese día, aunque viva en el centro de la ciudad. Y mi mujer, aunque sea colombiana, lo es más que muchos.

¿Qué significa eso de «más huertano que el canto de una malagueña»?

Es una exageración típicamente murciana. La malagueña es un palo flamenco muy vinculado a Murcia y a su Semana Santa, a pesar de su nombre. El cante de la malagueña es profundo y sentío. Decir que algo es más huertano que eso es decir que lo es muchísimo.

¿Qué es un mandil?

Es la prenda de tela que se ata a la cintura y cubre parte del refajo. Es uno de los elementos del traje femenino huertano. Suelen ir bordados con flores y colores muy vivos. Cada mujer tiene el suyo y lo cuida como un tesoro.

¿Qué son los michirones?

Un guiso típico murciano hecho con habas secas, chorizo, tocino y especias. Se toma caliente y es uno de los platos estrella en las barracas del Bando. Si no pruebas los michirones un martes de Pascua, no has ido al Bando.

¿Qué es la montera huertana?

Es el sombrero tradicional que usan los hombres en el traje huertano. Tiene una forma característica, con una copa redondeada y, a menudo, borlas o adornos laterales. No la confundas con la montera taurina, que es diferente. La nuestra es más apañada.

¿Qué significa «murcianica»?

Es una forma cariñosa y coloquial de decir murciana. Se usa sobre todo para referirse a una mujer de Murcia o, como en este artículo, a alguien que siendo de fuera se ha integrado hasta el punto de ser considerada una más. Mi mujer es una murcianica adoptada, y lo lleva con orgullo.

¿Qué es el panocho?

Es el habla o dialecto tradicional de la huerta murciana. Tiene sus propias palabras, giros y pronunciaciones. Antiguamente se usaba para reírse de los campesinos; hoy es una seña de identidad que se defiende y se enseña. Palabras como «achiliparse» o «esgarrarse» son puro panocho.

¿Qué son los paparajotes?

El postre típico de Murcia. Son hojas de limonero rebozadas con una masa de harina, huevo y leche, fritas y espolvoreadas con azúcar y canela. Se come la masa, no la hoja. Si no te gustan los paparajotes, algo te pasa.

¿Qué es una peña huertana?

Es una asociación o grupo de personas que se organizan para participar en el Bando de la Huerta. Cada peña tiene su propia barraca, su propia cuadrilla y sus propias tradiciones. Hay peñas en cada barrio y cada pedanía. Y son el alma de la fiesta.

¿Qué era una rebotica?

Era la habitación trasera de una antigua farmacia donde los boticarios preparaban sus ungüentos y medicinas. En el siglo XIX, también se usaban como lugar de reunión de tertulias y corrillos. Y fue en una de esas reboticas del barrio de San Antolín donde nació la idea del primer Bando en 1851.

¿Qué es un refajo?

Es la falda tradicional del traje femenino huertano. Suele ser de colores vivos (rojo, azul, verde) y va ricamente bordada con flores y motivos populares. Debajo se llevan enaguas para darle vuelo. Cuando mi mujer se pone el refajo, no hay quien la pare.

¿Qué fue la riada de Santa Teresa?

La terrible inundación que sufrió Murcia el 15 de octubre de 1879, día de Santa Teresa. El río Segura se desbordó y arrasó la huerta, causando miles de muertos y una devastación inmensa. Fue una de las mayores catástrofes naturales de la historia de la región. Y el Bando desapareció durante veinte años por culpa de aquello.

¿Qué es la Semana de la Huerta?

Es una celebración que nació en Los Alcázares en 1972 como un homenaje a los huertanos que antiguamente bajaban en romería a las playas del Mar Menor. Complementa al Bando y se celebra en fechas cercanas. Menos conocida, pero igual de auténtica.

¿Qué es el zarangollo?

Plato típico murciano a base de calabacín, cebolla y huevo revuelto. A veces se le añade también patata o ajo. Es sencillo, barato y delicioso. Lo comían los huertanos porque era lo que tenían a mano en la huerta. Y lo seguimos comiendo porque está de muerte.

¿Qué son los zaragüelles?

Son los pantalones tradicionales del traje huertano masculino. Son blancos, anchos y se ajustan a la cintura y a la rodilla, quedando abombados. Son la prenda más característica y reconocible del huertano. Antiguamente los usaban los campesinos para trabajar porque daban libertad de movimiento. Hoy los uso yo cada martes de Pascua, y soy feliz.

Con esto, ya no tienes excusa para perderte ni una palabra. Ahora sí: a disfrutar del Bando con todo el vocabulario aprendío. Y si te queda alguna duda, ya sabes, pregunta en cualquier barraca. Allí siempre hay un murciano dispuesto a explicarte.


📢 Y ahora habla tú: ¿qué significa el Bando para ti?

Ya te he contado la historia del Bando de la Huerta, cómo fue ese curioso origen del Bando de la Huerta allá por 1851, y te he compartido cómo lo vivo yo con mis 43 primaveras y con mi mujer, esa murcianica adoptada que este año va más lenta pero con las mismas ganas de siempre.

Pero ahora me toca a mí escucharte a ti.

Déjame un comentario más abajo y cuéntame:

  • ¿Eres de Murcia de pura cepa o llegaste después y te enamoraste de la fiesta?
  • ¿Te vistes de huertano o huertana cada martes de Pascua?
  • ¿Cuál es tu peña? ¿Tu barraca favorita? ¿Tu plato imprescindible? (Yo voy a morir defendiendo los paparajotes, ojo)
  • ¿Conocías este origen tan feo del Bando? ¿Te sorprendió?
  • Y si tienes alguna historia personal como la mía —alguien que este año no puede disfrutarlo al cien por cien pero no falta a la cita—, aquí tienes tu sitio para contarla.

Anímate, que esto no es solo mi artículo. Es de todos los que llevamos la huerta en el corazón.

Y recuerda lo que siempre digo: vestirse de huertano no es cuestión de fuerza, es cuestión de corazón. Así que aunque este año vayas más lento, o aunque te duela algo, o aunque solo puedas asomarte un rato a la ventana… tú también eres parte de esto.

Te leo en los comentarios. Y si te ha gustado el artículo, compártelo, que entre todos mantenemos viva la llama de nuestra fiesta más auténtica.

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